
En barrios periféricos de nueva construcción de toda España se multiplican los llamados «bloques cebra»: edificios residenciales clónicos que prometen eficiencia y rapidez, pero que también despiertan un gran debate social sobre la pérdida de identidad y personalidad de nuestros barrios y ciudades.
Seguro que has visto este tipo de edificios, que se caracterizan por ser altos, con fachadas de franjas blancas y negras, carpintería de aluminio oscura y terrazas en línea, y que representan la viva imagen de la arquitectura residencial contemporánea. Además, su diseño moderno, funcional y de estética minimalista lo han convertido en la opción preferida por muchas promotoras.
El término «bloque cebra»
El término «bloque cebra» se ha popularizado recientemente a raíz de la cuenta de Instagram @bloque_cebra, en la que un grupo de jóvenes arquitectos ha puesto nombre a esta tendencia en auge en todo el país. La cuenta también comparte los «bloques cebra» que hay repartidos por toda la geografía nacional, con un punto de ironía y crítica social.
Un reciente artículo en El País define esta tendencia como «el fast food inmobiliario», como metáfora crítica que resume la sensación de uniformidad y falta de alma que caracteriza este tipo de viviendas. También se les compara con un electrodoméstico. “Cuando compras una lavadora, la estética es secundaria. Solo comparas precio y consumo energético. Con estos edificios pasa lo mismo: son el electrodoméstico inmobiliario”.